Relato de Julieth: Una experiencia de la historia familiar durante el confinamiento

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Por Julieth de López/Barrio A Coruña-España

Soy Julieth López y quiero compartir una experiencia muy especial: Todo comenzó hace unos meses atrás, durante el  confinamiento por la pandemia del coronavirus, cuando deseosa de aprovechar mi tiempo en asuntos edificantes y que me acercaran más a mis seres queridos, decidí ocuparme de completar mi historia familiar por medio del sistema de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de Los últimos Día: Familysearch.

Fue entonces cuando me pongo en contacto con una tía que vive a miles de kilómetros de mí. Ella es el único contacto que tengo con la familia de mi padre. Le saludo afectuosamente y le explico que estoy por realizar la historia familiar y desearía que me enviara los nombres de familiares que hayan fallecido y los que no conocí.

Ella, para mi agrado, se mostró dispuesta a ayudarme en esta tarea. Envió cuantos nombres pudo. Había más datos, pero ella solo había enviado los que hasta ese momento había logrado conseguir y ya luego enviaría más. 

Haciendo la obra

Una tarde, me encontré muy motivada a trabajar en mi Historia Familiar, pero pensaba que era muy difícil encontrar nombres sin casi datos, ni información de mi parte. Sin embargo, no me di por vencida y  comencé a ingresar cada uno de los nombres y fechas de los familiares que tenía hasta ese momento.  

Yo se con certeza que  la historia familiar es mucho más que datos y registros; son personas

Todo iba bien hasta que llegué a mis abuelos y empiezo a preguntarme si tienen hermanos o hermanas; ¿cuántos son? y ¿cómo se llaman?.  Al seguir existiendo estas interrogantes, pregunto nuevamente a mi tía si sabe de otros nombres de familiares que habían fallecido, pues llegué a un punto que no podía seguir sin esos datos.

Ante tal sentimiento que me motivaba a conocer y hacer la obra por mis antepasados,  ella me respondió que se pondría en la búsqueda de esa información y que en cuanto los tuviera se comunicaría conmigo y me los facilitaría. Aun así continué investigando por mi cuenta y, luego más tarde, revisando en un archivo indexado, el cual me envió una hermana que trabajaba en el centro de historia familiar, empecé a ver muchas coincidencias con mis familiares, pero ni me imaginaba lo que ocurriría a continuacion…

Un sentimiento poderoso

Jamás podría haber pensado la impresión y la certeza de lo que viví. Lo digo emocionada y con mucho respeto: eran partidas de bautismos y entre los nombres me encuentro con el de “Eliberto”, me repito su nombre y comienzo a sentir que me hablaba un sentimiento que afirmaba que es mi familiar. ¡Era tan claro!, y le dije a mi esposo: ¡¡es él, el hermano de mi abuelo!!.

No puedo describirlo bien, pero ese sentimiento me confirmó que era así, aun sin tener nada que lo confirmará. Durante esta  conversación con mi esposo hablando de lo sucedido, recibí el mensaje de mi tía y al leerlo me quede sin palabras.

El mensaje decía:  “Eliberto es el hermano de su padre”. Muchos pueden pensar que es un relato poco probable o una casualidad, pero estoy muy clara: es real, yo la he vivido. Por eso se con certeza que  la historia familiar es mucho más que datos y registros; son personas,   los familiares están allí, esperando a que hagamos nuestra parte. 

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